SSD vs. HDD: Ventajas y desventajas

Ventajas y Desventajas

Tanto los SSDs como los discos duros hacen el mismo trabajo: arrancan tu sistema y almacenan tus aplicaciones y archivos personales. Pero cada tipo de almacenamiento tiene su propio set de funciones. ¿Cómo se distinguen y por qué conseguir uno en vez del otro?

Precio: Los SSDs son más costosos que los discos duros en términos de dólar por gigabyte. Un disco duro interno de 1TB y 2.5” cuesta cerca de 50 dólares, pero al momento de escribir esta nota, un SSD de la misma capacidad y factor de forma costaba 220 dólares. Eso se traduce en 5 centavos por gigabyte para el disco duro y 22 centavos por gigabyte para el SSD. Ya que los discos duros usan tecnología más antigua y establecida, seguirán siendo económicos en el futuro cercano. Esas monedas extra para el SSD podrán aumentar de forma drástica tu presupuesto.

Capacidad máxima y común: aunque las unidades SSD llegan al tope con 4TB, siguen siendo muy raros y costosos. Es más probable que encuentres unidades de 500GB y 1TB como discos primarios en los sistemas. Mientras que 500GB son considerados básicos para un disco duro en 2016, las preocupaciones con el precio lo pueden reducir a 128GB para sistemas de menor costo. Los usuarios multimedia requerirán aún más, con discos de 1TB y 4TB comunes en sistemas de gama alta. Básicamente , entre más capacidad de almacenamiento, más cosas puedes guardar en tu PC. El almacenamiento basado en la nube podrá ser adecuado para guardar archivos que planeas compartir entre tu teléfono, tablet y PC, pero el almacenamiento local es menos caro, y sólo lo tienes que comprar una vez.

Solid State Drive

Velocidad: Aquí es donde brillan los SSDs. Una PC equipada con SSD se activará en menos de un minuto, y a menudo en segundos. Un disco duro requiere de tiempo para llegar a las especificaciones operativas, y seguirá mas lento que un SSD durante el uso normal. Una PC o Mac con un SSD se activa más rápido, lanza y corre apps más rápido y transfiere archivos más rápido. Ya sea para el ocio, la escuela o el trabajo, la velocidad extra podría ser la diferencia entre terminar a tiempo y fallar.

Fragmentación: Por sus superficies de grabación rotatoria, los discos duros funcionan mejor con archivos más grandes que son apoyados en bloques contiguos. De ese modo, la cabeza del disco puede empezar y terminar su lectura en un movimiento continuo. Cuando los discos duros empiezan a llenarse, los archivos grandes pueden volverse dispersos alrededor del disco, ocasionando que éste sufra de lo que se llama fragmentación. Mientras la lectura/escritura de algoritmos ha mejorado al punto de que el efecto es minimizado, los discos duros siguen propensos a fragmentarse. Los SSDs no pueden, porque la falta de una cabeza física de lectura significa que la data puede ser almacenada donde sea. Por ende, los SSDs son inherentemente más rápidos.

Durabilidad: un SSD no tiene partes móviles, así que es más probable de mantener tu data a salvo en el evento de que tires tu mochila o tu sistema se agite por un terremoto mientras está en operación. La mayoría de los discos duros estacionan sus cabezas de lectura cuando el sistema está apagado, pero vuelan sobre el disco físico a una distancia de algunos nanómetros cuando están funcionando. Además, hasta los frenos de mano tienen límites. Si eres duro con tus equipos, recomendamos un SSD.

Disponibilidad: Los discos duros son más abundantes en presupuestos y sistemas antiguos, pero los SSDs están siendo más prevalentes en laptops recientes. Dicho lo anterior, las listas de productos desde Western Digital, Toshiba, Seagate, Samsung hasta Hitachi siguen siendo sesgados a favor de modelos de discos duros por encima de los SSDs. Para PCs y Macs, los discos internos no se irán completamente, al menos en los próximos años. Los modelos de SSD están creciendo en números: solo miren la cantidad de laptops delgadas con SSDs de 256 y 512GBs instalados en vez de discos duros.

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